NOTAS MARGINALES DE LECTURA

GALVARINO PLAZA

 

 

Un trascendentalismo, muchas veces un tanto hueco y retorcido, amparado y apadrinado por la retórica y los tópicos, ha hecho que en España, durante un tiempo largo, se mire con cierto airecillo despectivo toda creación poética en que se encontrara presente el humor. Nos estamos refiriendo al humor y no a lo humorístico, que es como la vertiente negativa de una concepción vital de la creación, sea ésta literaria o de cualquier otra índole.

En lo expuesto es necesario aclarar que en este sentido han existido las excepciones, sin que por ello se halle alterado el cuadro general. La poesía, en una forma más significativa en los últimos años, parece haber elegido un punto intermedio entre dos corrientes que han sido importantes en otras latitudes y que entre nosotros no han logrado calar en profundidad: el humor y la búsqueda de una autonomía poética tendente a centrar su valor en hallazgo idiomático han sido durante varios lustros una especie de tabú del cual se debía huir a riesgo de un estancamiento expresivo. El camino elegido por una gran mayoría de los poetas es y ha sido el blando regazo del impacto emocional por sobre todo otros valores. De aquí que un Vicente Huidobro no haya dejado una huella muy profunda durante su paso, breve, por la Península, y que durante muchos años la expresión poética de un Juan Ramón Jiménez no se haya valorado en la medida que se merecía, sino hasta hace muy pocos años. El primero ha sido visto como una especie de mago que sacaba imágenes poéticas como quien saca palomas de un sombrero; un espectáculo que podía entretener, pero no estremecer. El segundo ha sido no en pocas ocasiones tildado de un frío buscador de efectos. Los jóvenes poetas se han bañado en las aguas de un Ponto Euxino (mar Negro) contemplado con un dejo despreciativo las márgenes del humor y la serena búsqueda valedera en su propia esencia textual.

Todo lo anterior se nos viene en mente después de leer y releer este libro de Antonio Beneyto. En Textos para leer dentro de un espejo morado (Colección Ocnos. Barral Editores. Barcelona, 1975), nos hallamos con un caso poco común en la poesía actual española: el perfecto equilibrio entre la invención de un mundo poético y su constante y lúcido aniquilamiento. De estas dos actitudes ante el hecho expresivo urge el trasfondo existente en sus textos para leer dentro de un espejo morado. Hay en este conjunto de poemas, algunos no dudarán de llamarlos prosas, para mí son poemas, no poemas en prosa, sino poemas a secas, de humor en profundidad, un humor que conlleva una gran carga de humanidad, a pesar de su aparente nihilismo. Sus textos poéticos parecieran pretender devolvernos al poder mágico de lo imprevisto y la sorpresa radica en ese doble fondo en que se nos hace presencia la tragedia, sin que le sea necesario recurrir al sentido más inmediato de la palabra tragedia.

Cuadernos Hispanoamericanos, 312. Madrid, junio de 1976.